Por:
Arley David Zapata Hernández, Asistente de Investigación I de Cenipalma
Nolver Atanacio Arias Arias, Coordinador Programa de Agronomía de Cenipalma
Diego Diaz, Director Agronómico Palmasol S. A. S
Felipe Erazo, Director de Gestión de Logística Palmasol S. A. S
El manejo eficiente del agua en el cultivo de palma de aceite representa uno de los pilares fundamentales para incrementar la productividad y sostenibilidad del sector palmero colombiano. Con base en esta premisa, la Mesa de Aguas de la Zona Oriental de Colombia ha venido consolidando valiosas experiencias a través de la participación activa de diversos actores, incluyendo plantaciones, administradores del recurso como Asohumea e investigadores y extensionistas de Cenipalma. Este espacio de intercambio ha permitido identificar prácticas exitosas y lecciones aprendidas que pueden beneficiar a todo el sector. Sobre los sistemas de riego, se destacan:
1. Aspectos técnicos del sistema de bombeo y energía
La experiencia acumulada en la Zona Oriental ha demostrado que la configuración del sistema de bombeo es crucial para el éxito de cualquier sistema de riego. Los sistemas de bombeo eléctrico han emergido como la opción más ventajosa frente a los sistemas de combustión interna, ofreciendo mayor eficiencia y facilidad de control. Una de las innovaciones más significativas ha sido la implementación de un sistema de doble bombeo, donde se utiliza un cárcamo intermedio. Esta configuración permite que una primera bomba, de menor tamaño, se encargue de la extracción del agua del pozo, mientras que una segunda bomba gestiona la distribución hacia el cultivo. Este diseño ha demostrado ser particularmente efectivo para optimizar las presiones de operación y reducir el estrés mecánico sobre los equipos.
En el aspecto energético, la implementación de variadores de velocidad ha resultado ser una inversión fundamental. Estos dispositivos no solo previenen los picos de consumo energético, sino que también protegen los equipos de sobrepresiones y reducen significativamente el desgaste de los componentes. La experiencia ha mostrado que trabajar con voltajes de 440 V, posteriormente transformados a 220 V según las necesidades, permite que los equipos operen con menor estrés y mayor eficiencia.
2. Diseño y construcción de pozos
El éxito de un sistema de riego comienza desde su concepción y diseño inicial. La correcta especificación del diámetro de perforación ha demostrado ser crucial, no solo para la instalación de la tubería, sino también para permitir la incorporación adecuada de material filtrante. Este aspecto, aparentemente simple, tiene importantes implicaciones en la longevidad del sistema y la calidad del agua extraída. Un diseño apropiado debe contemplar suficiente espacio para la instalación de gravilla como material filtrante, lo que previene eficazmente el ingreso de arena y otros materiales al sistema de bombeo (Figura 1).

El mantenimiento regular de los pozos, incluyendo el cepillado periódico (anual) y la supervisión por profesionales calificados, debe realizarse siguiendo estrictamente la normativa ambiental vigente. Esta práctica no solo asegura la eficiencia operativa sino también la sostenibilidad ambiental del recurso.
3. Gestión y monitoreo del recurso hídrico
La diversidad de experiencias en métodos de riego en la Zona Oriental ha permitido desarrollar un profundo entendimiento de las ventajas y desafíos de cada sistema. Los participantes han implementado con éxito sistemas de aspersión, goteo, inundación, surcos, cañones y subirrigación, adaptándose a las condiciones específicas de cada plantación y fuente de agua. Cada sistema se ha venido adaptando las condiciones particulares del cultivo, el suelo y la disponibilidad de recursos.
Gran parte del éxito en la gestión del recurso hídrico radica en la implementación de un sistema robusto de monitoreo y control. La experiencia ha demostrado que el registro sistemático de variables clave como volúmenes de agua aplicados, consumo energético y tiempos de riego por módulo no solo permite optimizar la operación diaria, sino que también facilita la toma de decisiones a largo plazo. Este seguimiento detallado ha permitido a las plantaciones identificar oportunidades de mejora y ajustar sus prácticas de manera continua.
4. Control y automatización
La integración de tecnología en los sistemas de riego ha evolucionado significativamente en la Zona Oriental. Los sensores de humedad, cuando se combinan efectivamente con un balance hídrico bien llevado, han demostrado ser herramientas invaluables para la toma de decisiones. Sin embargo, una de las lecciones más importantes ha sido que la automatización, aunque valiosa, no debe reemplazar completamente la supervisión humana. La experiencia ha mostrado que mantener personal calificado para verificar el funcionamiento de válvulas y responder a contingencias es crucial para el éxito del sistema.
Los tableros de control representan la interfaz crítica entre la tecnología y los operadores (Figura 2). Su diseño debe priorizar la facilidad de uso sin sacrificar la funcionalidad. Las plantaciones más exitosas han logrado un equilibrio entre la sofisticación técnica y la practicidad operativa, asegurando que los regadores puedan operar el sistema de manera eficiente y responder adecuadamente a las situaciones que se presenten.

5. Integración con prácticas agronómicas
El riego no puede considerarse de manera aislada, sino como parte de un sistema integral de manejo del cultivo. La coordinación efectiva entre el riego y otras labores como la cosecha, polinización y fertilización ha demostrado ser fundamental para maximizar los beneficios del sistema. Particularmente exitosa ha sido la estrategia de aprovechar la aplicación de agua durante la época seca para realizar una fertilización más eficiente, optimizando así ambas labores.
La programación de las operaciones de riego debe considerar no solo las necesidades hídricas del cultivo, sino también las dinámicas operativas de la plantación. Esto incluye la planificación de pausas para mantenimiento, cambios de turno y posibles reparaciones. Las plantaciones que han logrado esta integración efectiva reportan mejoras significativas en la eficiencia operativa y en la productividad del cultivo.
6. Sostenibilidad y monitoreo ambiental
La sostenibilidad del recurso hídrico se ha convertido en una prioridad para el sector. El monitoreo continuo de los niveles freáticos y la evaluación de la capacidad de recarga de los acuíferos son prácticas fundamentales que las plantaciones han adoptado. La implementación de indicadores ambientales, como la huella hídrica, permite a las empresas no solo cumplir con los requisitos normativos, sino también demostrar su compromiso con la sostenibilidad.
La experiencia en el reúso de aguas de producción de petróleo para riego representa un ejemplo innovador de cómo el sector puede adaptar sus prácticas para maximizar la eficiencia en el uso del recurso hídrico. Estas iniciativas demuestran el potencial de soluciones creativas cuando se abordan los desafíos de manera sistemática y con base en evidencia técnica.
Conclusiones y perspectivas futuras
La experiencia acumulada en la Mesa de Aguas de la Zona Oriental demuestra que el éxito en la implementación de sistemas de riego presurizados requiere un enfoque holístico que integre aspectos técnicos, operativos y ambientales. La transparencia en el intercambio de experiencias, tanto exitosas como desafiantes, ha sido fundamental para el desarrollo colectivo del sector.
Las próximas discusiones se centrarán en profundizar temas específicos como el balance hídrico y los impactos del drenaje, reconociendo el uso, manejo y cuidado del recurso hídrico es un proceso continuo de aprendizaje y mejora. Esto demuestra el compromiso del sector con la innovación y la sostenibilidad para la gestión del recurso hídrico en el cultivo de palma de aceite.
Experiencias compartidas por: Hernán Charry, Nicolas Gómez, Jorge Sánchez, Edison Ortiz, Walter Rodríguez, Isabel Ramírez, David Cano, Estefanía Taborda, Marta Lya Hernández, Laura Vanegas, Laura Penalver, Alex Gamba, Hugo López, José Camelo, Diego Diaz, Wilson Cárdenas, Adolfo Martínez, Felipe Erazo, Celeste Sánchez, Fabio Gelves, Jesús Lozada, Diego Ladino, Leandro Ramírez, Jhon Cedero, Ruth Salazar, Esneiber Diaz, Ricardo Toca, José Quintero, Luis Lemus y Arley Zapata.
Empresas participantes: Agroindustrial de palma de Aceite S.A. (AIPA), La Paz, Bellacruz del Llano, Entrepalmas S. A. S., Oleaginosas San Marcos S. A., Guaicaramo S. A., Palmeras del Llano S. A. S., Luker Agrícola S. A. S., Asohumea, Unipalma S. A., Cenipalma, Palmasol S. A. S., Hidrotecnica Ltda., Extractora Sur del Casanare, Agropecuaria Santa María S. A., Grupo ASM, Proagrollanos S. A. S.
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